
Migración y tráfico de personas
-
Luis Echeverria
Luto en Magdalena Milpas Altas, municipio de Sacatepéquez, Guatemala, donde 12 integrantes de la familia Gómez Bautista fallecieron la madrugada del 6 de septiembre de 2022, supuestamente por haber inhalado humo causado por un incendio que ocurrió en su hogar.
-
Edwin José Bercián/ Publinews
Vilma Josefina Ajtzac, viuda de Aurelio Cuy Tamat, llora durante el cortejo fúnebre de su esposo en la aldea Parajbey del municipio de Santa Apolonia, en Chimaltenango, Guatemala, el 31 de diciembre de 2021. Aurelio Cuy Tamat es uno de los migrantes guatemaltecos que falleció en un accidente de tránsito el 9 de diciembre en el sureste de México, sus restos fueron enterrados el 31 de diciembre por amigos y familiares.
-
Fredy Rodríguez/ independiente
Militares de la Fuerza Aérea hondureña bajan el ataúd con el cuerpo de un joven que perdió la vida en el intento de cruzar la frontera con Estados Unidos. 22 de abril de 2022.
-
Mariano Macz/ Diario de Centro América
Retornados del primer vuelo del año 2022 (4 de enero) procedente de los Estados Unidos; el vuelo estuvo integrado por núcleos familiares. Hasta agosto del año 2022, han sido deportados de los Estados Unidos hacia Guatemala 6,481 menores, entre acompañados y no acompañados, según datos del Instituto Guatemalteco de Migración.
-
Oscar Leiva/ Freelance
Carmen, una mujer guatemalteca de 26 años migra con tres niños pequeños después de vivir violencia intrafamiliar: fue atacada por su esposo con un machete. Por el momento, se encuentra en el refugio Albergue del Desierto en Mexicali, México, esperando la resolución de Estados Unidos. Las víctimas de violencia contra la mujer en Estados Unidos pueden aplicar a Vawa, Ley de la Violencia contra la Mujer, aprobada por el Congreso en 1994, la cual es una ruta para obtener el estatus migratorio legal concedido a víctimas de violencia doméstica.
-
Jairo Bernal/ freelancer
AMBCHACKE EMBERA.
Los Borocuara Ocampo, familia indígena Embera Chamí, llegaron a Bogotá, Colombia, en 2009, desplazados de su territorio en el municipio de Pueblo Rico, departamento de Risaralda. Hasta noviembre de 2021, durante su permanencia en la capital y a través del tejido, la danza, la música y el canto tradicional resistieron la homogeneización propia de la ciudad y sus dinámicas. Nunca renunciaron a la lengua embera, que representa la pervivencia y la identidad: su idioma -construido y reproducido desde la oralidad- expresa el pensamiento, la historia y las tradiciones.